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domingo, 31 de marzo de 2013

LAS MISIONES DE LA SIERRA DE SAN PEDRO MÁRTIR:

Santo Domingo de la Frontera y San Pedro Mártir de Verona

Texto y fotografías
por: Luis Manuel Guzmán Muñoz 



             No debe caber la menor duda que en la península de Baja California existen sitios tan bellos
y llenos de historia, como en el centro de la república. Todos, son atractivos y en algunos casos son poco accesibles. Muchos están a corta distancia de nuestros hogares, y otros, a días de distancia, y podemos casi afirmar que en su mayoría son desconocidos.
Cuando hablamos de la conquista de la península bajacaliforniana debemos recordar que ésta, tuvo como pilar fundamental la construcción de misiones. Esta actividad que se dio en Baja California, inicio hace unos  300 años, cuando estaban en apogeo las exploraciones para buscar sitios estratégicos y nuevas tierras en el Nuevo Mundo. Algunos de los requisitos principales, que debían reunir los sitios, era, que debían tener agua, tierras para la agricultura y suficientes indígenas a quienes evangelizar.

Sierra poblada de pinos en las montañas de Baja California
Foto: Luis  Manuel Guzmán Muñoz 
Normalmente esta tarea, era llevada a cabo por extranjeros venidos de Europa, que detrás de sí dejaban una forma de vida muy distinta, a la que encontraban en estos territorios. Sin embargo, esto no fue motivo para dejar de explorar, fundar misiones y difundir la fe cristiana en toda la región peninsular. Para el éxito de esta labor, es necesario mencionar la participación de los indígenas, que fueron los encargados de dejar los caminos abiertos, que sobre la marcha iban construyendo para el tránsito de proveedores y visitantes que vendrían posteriormente.
Cada una de las exploraciones eran documentadas para informar de los hechos a la corona española. Actualmente existen cientos de documentos guardados en los archivos de la nación, esperando a ser estudiados y analizados por profesionales para estudiar, inferir, conocer y re-explorar lo que ya teóricamente conocemos.
Re-explorar es una actividad interesante y emocionante, en el municipio de Ensenada se construyeron, trece misiones, todas ellas fundadas por frailes jesuitas, franciscanos y dominicos, de las cuales, ocho quedan a pocas horas de camino de nuestra ciudad.
La construcción de las misiones tuvo sus altas y bajas, en algunos casos por falta de dinero y apoyo, y en otros, por cuestiones políticas que afectaron considerablemente el desarrollo de la fundación de misiones. Ya a mediados del siglo XVIII los españoles ya tenían un claro panorama de que la península era la columna vertebral para avanzar y conquistar por tierra la parte oeste del continente. Para ello se dedicó mucho esfuerzo y dinero para poder expandir los territorios, en 1766 el padre Wenceslao Linck realizó la última y más importante expedición que hicieran los jesuitas. Encontraron sitios estratégicos para el establecimiento de nuevas misiones, Huiricata fue el sitio donde posteriormente establecieron la misión de San Fernando Rey de España Velicatá, en el año de 1769. Además durante este tiempo exploraron la región de la sierra San Pedro Mártir.
Por cuestiones políticas la orden Jesuita fue expulsada de los dominios de España en 1768 siendo los franciscanos quienes sustituyeron a los jesuitas.
 En ese mismo año los dominicos solicitaron se les concediera permiso para fundar misiones en la California, finalmente en 1772 llegaron a un acuerdo que beneficiaba a ambas partes. California se la dividieron en dos, los dominicos iban a trabajar entre la misión de San Fernando Rey de España Velicatá y San Diego, y partir de ese punto norteño, los franciscanos iban a continuar. Este fue un acuerdo que permitió continuar y avanzar notablemente en la fundación de misiones. 
Una vez que se iniciaron nuevamente los trabajos de exploración, los dominicos pusieron especial atención a un sitio que llamaron Viñadaco, ahí decidieron fundar una misión, y pensaron, en que ésta fuera el enlace y punto de partida para otras exploraciones. La misión que fundaron ahí en 1774 fue Nuestra Señora del Rosario, de este lugar estratégico se planearon las siguientes misiones: Santo Domingo de la Frontera y la de San Pedro Mártir de Verona.
 MISIÓN DE SANTO DOMINGO DE LA FRONTERA 


Santo Domingo de la Frontera
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
Para 1775 se fundó la misión de Santo Domingo de la Frontera, por los padres Fray Manuel García y Fray Miguel Hidalgo (homónimo del padre que inicio la independencia en 1810), sin embargo en 1798 la misión fue trasladada seis millas arriba, al  sitio donde actualmente la conocemos.
Hoy en día el acceso a las ruinas de la misión de Santo Domingo de la Frontera se localiza a 9 kilómetros al Sur del poblado de Camalú, la desviación se encuentra sobre la carretera transpeninsular que indica su ubicación. El viaje es corto, sobre un camino de terracería que se encuentra en buenas condiciones.
Misión de Santo Domingo de la Frontera
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de Santo Domingo de la Frontera
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de Santo Domingo de la Frontera
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
De dicha misión solo quedan algunas paredes que han resistido al paso del tiempo y, el camposanto adornado en la entrada con un gran arco color blanco. Existen grandes áreas  de cultivo, donde seguramente alguna vez también fueron las tierras de cultivo de los misioneros donde produjeron maíz, garbanzo, frijol, nopales, aceitunas, granadas, peras y uvas. Además del comercio de pieles de nutria y sal, entre otros. Todavía en algunos ranchos aledaños a la misión, aún conservan arboles viejos de higos y olivos que probablemente datan de la época misional.
Una de las tradiciones que se han mantenido, es realizar la bendición del lugar el día del santo que dio motivo al nombre de la misión. Este evento conocido como “fiesta misional” se celebra el 4 de Agosto de cada año, es organizada por los habitantes de la localidad. Las actividades que se realizan en dicha fiesta son variadas, se levantan carpas donde se instalan puestos de venta de comida, concursos de lotería y otros juegos propios de las ferias. La actividad más emocionante que se realiza en la fiesta es, sin duda alguna, el jaripeo, donde participan vaqueros del Estado y de la región.
Utilizan vestimenta propia para la actividad, y en especial mención las  chaparreras  que protegen en su totalidad a las piernas una vez preparados, montan a los caballos broncos, cuya única finalidad es intentar domarlos, los vaqueros tienen en mente que sino los dominan, saldrán disparados hasta caer al polvoriento ruedo.
La festividad cobra aún más vida, con los conjuntos de música norteña que tocan sin parar hasta altas horas de la madrugada. La fiesta es una forma de distracción y esparcimiento entre la gente dedicada a las pesadas labores del campo y así como a los moradores de poblaciones aledañas. Durante los festejos, se reúnen las familias enteras a convivir, e incluso aprovechan la presencia del padre encargado de oficiar la misa al santo, para que sus hijos sean bautizados. Algunas de estas familias tienen su origen en el siglo XIX y conservan interesantes anécdotas que contar.
Esa misión fue abandonada en 1859, debido a que las epidemias que ocurrieron entre 1800 y 1818, causaron que disminuyera la población y se calculó que en 1794 había 350 personas conviviendo en Santo Domingo.
MISIÓN DE SAN PEDRO MÁRTIR DE VERONA
En el mismo año que se fundó la misión de Santo Domingo los dominicos exploraron la sierra de San Pedro Mártir, sin embargo tuvieron que pasar 18 años para que el sitio fuera nuevamente visitado. En 1794 se fundó la misión de San Pedro Mártir de Verona por el padre Fray Cayetano Pallas, sin embargo la misión duro poco en su sitio original y se tuvo que trasladar a otro  paraje conocido como Ajantequedo donde actualmente la podemos visitar.
Haciendo una comparación con la misión de Santo Domingo de la Frontera, podemos decir que la situación es muy distinta. San Pedro Mártir de Verona esta lejos y es de difícil acceso, debido a su lejanía, ha sido prácticamente olvidada. Sin embargo, sigue siendo un sitio atractivo para los amantes de la historia y la naturaleza. El viaje para llegar al valle de la misión es largo, la mitad del camino se puede recorrer en vehículo y la otra mitad se recorre a pie en condiciones de terreno muy escabrosas.
Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Mina de Valladares Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Dentro de dicho trayecto se pueden visitar 3 sitios, el primero es Valladares, lugar donde el tiempo ha hecho una pausa en la época minera de finales del siglo XIX. Los grandes túneles cavados por los mineros nos hablan de como la fiebre por el oro los llevó a las entrañas de la tierra para extraer tan preciado metal. Algunas casas, el cementerio y la maquinaria abandonada son parte de este paisaje peculiar que ahora espera silenciosamente a solitarios gambusinos. El segundo, es el rancho San Antonio, a partir de ahí se empieza el recorrido a pie, en ese lugar la madre naturaleza ha hecho una gran labor, el arroyo cuyo nombre es el mismo al del rancho, alberga a la trucha Arco Iris. Durante la época de migración llegan a ese lugar parvadas de patos a tomar un descanso, y alimentarse. La variada vegetación de la península tiene su punto de reunión en San Antonio de los Murillo, los pinos de la sierra, la manzanita y nopaleras silvestres con cardones típicos del desierto ofrecen una visión extraordinaria, todo se conjuga para mitigar el cansancio de los viajeros, es algo muy especial.

Rancho San Antonio de los Murillo. Sierra de San Pedro Mártir. 1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Rancho San Antonio de los Murillo. Sierra de San Pedro Mártir. 1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
 Muy cerca de ahí, se encuentra el final de las cascadas del Chorro que se originan en los altos de la sierra San Pedro Mártir, sitio donde Fernando Jordán hizo el descubrimiento de lo que se creía era una casada de cientos de metros.
 El tercero, son las ruinas del rancho San Isidoro, que en un tiempo se usó para guardar ganado. Hay un corral grande que lo utilizaban los vaqueros cuando bajaban las vacas de la sierra, en la temporada de las “campeadas”, esta tarea duraba hasta dos meses. En una charla con el Sr. Roberto Sáenz Barraza, residente actual de El Sauzal de Rodríguez y viejo vaquero de la zona de San Pedro Mártir, fue uno de los que hicieron adobes para la casita de San Isidoro. En ese mismo lugar pasa el arroyo del Horno, nombre que fue dado por la presencia de estructuras de rocas que servían para fundir y separar el oro de una mina cercana.
El Horno. San Isidoro. Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

San Isidoro. Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

San Isidoro. Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
 Al Este del sitio San Isidoro, está el camino real que bordea en “zig-zag” los barrancos y cantiles que delimitan a la sierra y nos conduce directamente a la misión de San Pedro Mártir de Verona.
Camino Real hacia la misión de la Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Camino Real hacia la misión de la Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Camino Real hacia la misión de la Sierra de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
El camino real, después de subir la parte escabrosa, es amplio y bien definido a pesar que tiene más de 150 años sin usarse permanentemente. Cuando se llega al valle de la misión lo primero que se observa es su forma de embudo, al principio es amplio, mientras que al final es muy estrecho. A lo largo de todo el valle y en la parte central, lo corta un arroyo de aguas cristalinas mientras que en el perímetro del valle hay pinos muy frondosos y majestuosos. A causa de la abundante agua existe mucha humedad, que a simple vista es visible. Esto ha originado que en la mayor parte del valle existan pastizales, enormes helechos y gran cantidad de musgos, esto, confirma la fertilidad de la zona, misma que motivo a los misioneros a establecer la misión en ese sitio. Los restos de la misión se encuentran en la parte Oeste del Valle, en la parte más ancha y amplia. Casi en la parte central pegado a un costado del valle existen las paredes de lo que fue una cabaña, los restos están bien conservado, no se tratan de restos misionales. Roberto Sáenz Barraza, afirma que esa cabaña fue construida por el Sr. Cenobio Arce, tío de un sobrino de Roberto. Dicha cabaña la utilizaban para las “campeadas”.




Cabaña que según en comunicación personal de Roberto Arce. Construyo Cenobio Arce. 1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
Helechos grandes y frondosos en el valle de la Misión de San Pedro Mártir.1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Helechos grandes y frondosos en el valle de la Misión de San Pedro Mártir.1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
El valle de la misión tiene un inmenso atractivo natural e histórico, el encanto de este paraje ha hecho surgir leyendas, desde los aparecidos o jinetes a caballo, hasta aquellos que cuentan acerca de un tesoro que escondieron los misioneros, en un lugar conocido como “La piedra del Diablo”. En realidad la misión se ha visto seriamente afectada por el paso del tiempo, hoy en día sólo se pueden observar montículos de tierra de lo que alguna vez fueron las paredes de adobe.
Restos Arqueológicos en la Misión de San Pedro Mártir. 1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Restos Arqueológicos en la Misión de San Pedro Mártir. 1990
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
Sin embargo, aún se puede calcular la dimensión de la construcción, todavía se encuentra en buen estado, parte de lo que fueron los cimientos, incluso, con un excelente estudio histórico y arqueológico se podría reconstruir esquemáticamente la misión, desde donde estaba el altar, las bodegas, los dormitorios, etc. En un costado, está el cementerio de la misión, delimitado por un muro muy bien conservado, se pueden ver los amontonamientos de piedras donde señalan cada una de las tumbas, la vegetación que ha crecido en esa área ya ha cubierto gran parte del cementerio.
Misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
Tumbas olvidadas en la misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Tumbas olvidadas en la misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Tumbas olvidadas en la misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 

Cementerio  en la misión de San Pedro Mártir. 1990.
Foto: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
Por las noches se puede observar un cielo hermoso y totalmente “estrellado” y claramente se ve la vía láctea, además sólo se alcanza a escuchar el susurro del viento. Tal vez esto fue lo que más extrañaron los misioneros cuando tuvieron que abandonar el lugar en 1824. Dos causas fueron por las que abandonaron la misión, el aislamiento y la  poca población. Los pocos que quedaron se tuvieron que trasladar  misión de Santo Domingo, donde seguramente no volvieron a escuchar el susurro del viento entre los pinos.
  
El tiempo se ha encargado de que se olviden estos sitios hermosos, a pesar de que son históricamente muy importantes, estos lugares son el patrimonio cultural de nuestro Estado, cuando llegues a estar en alguno de ellos consérvalo y cuídalo, son tuyos y de tus hijos.
Nota: Este artículo ya fue publicado en: Voces de la Península: Revista de Geografía e Historia de Baja California. Número 1, año 2003 Enero - Marzo. El material fotográfico es actualizado y son inéditas ya que no fueron publicadas en el artículo original u otro medio. Puedes usar la información y material fotográfico siempre y cuando no se persigan fines comerciales, políticos o de lucro mencionando la fuente y autor. Gracias.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 Del Barco Miguel. 1988. Historia Natural y Crónica de la Antigua California. Edición y estudios preliminares de Miguel León Portilla. Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, México, D.F.
 Ives, Ronald L., 1984. José Velázquez, Saga of a Borderland Soldier. Arizona State Museum, Tucson, Arizona.
Mathes, Miguel. Las misiones de Baja California. Publicado por el Gobierno del Estado de Baja California Sur y el II H. Ayuntamiento de La Paz. Editorial Aristos SA de CV. 1977.
 Meigs, Peveril. 1935. The Dominican Mission Frontier of Lower California. Berkeley, University of California, Publications in Geography. USA.
Nieser, Albert B. 1998. Las fundaciones Misionales Dominicas en Baja California 1769-1822. Universidad Autónoma de Baja California. (Colección, Baja California: Nuestra Historia. Tomo 14.)

domingo, 3 de marzo de 2013

Número 3: Turisteando por la Baja California : Turismo urbano en Ensenada


Turisteando por la Baja California

Turismo urbano en Ensenada

 Texto y fotografías

Por: Luis Manuel Guzmán Muñoz 
            Siguiendo la huella en el ambiente peninsular……., en el artículo anterior mencionamos acerca de las diferentes cosas y equipo necesario para una salida de campo, y sobretodo para ir conformando un equipo ¨base¨ que les pueda ir sirviendo para dar mayor comodidad a las salidas e ir profesionalizando el equipo, además también se revisaron algunos puntos técnicos y precios.

            En esta ocasión exploraremos sitios importantes de la ciudad de Ensenada. Durante el periodo de colonización y expansión de las ciudades en nuestro país se edificaron ciudades enteras con trazos urbanos muy propios del concepto europeo, como aquellos pueblos donde las calles confluían en una glorieta y el clásico parque con un kiosco al centro del mismo. Los edificios y casas se construían con los materiales cercanos a los pueblos o ciudades en expansión, y con el estilo propio de la arquitectura novohispana. Muchos lugares que permanecieron retirados del centro del país desarrollaron otros estilos arquitectónicos o de construcción, tal es el caso de la frontera norte de nuestro país. Las ciudades de nuestro Estado fueron fundadas en la segunda mitad del siglo XIX y no alcanzaron el toque arquitectónico novohispano, por el contrario fueron influidas por un concepto diferente, aquellas colonias que permitió el gobierno de Porfirio Díaz en la Baja California, trajo consigo que las construcciones difirieran con las del resto del interior del país.

Edificio antiguo a la entrada de Ensenada
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
 

            Un ejemplo de esto sería la colonia rusa Molokana que se estableció en el Valle de Guadalupe y que trajeron sus costumbres y arquitectura de sus casas de la región de Kars de donde provenían, actualmente territorio de Turquía que formaba parte de Rusia. En el caso de la ciudad de Ensenada se vio muy influida por un concepto mas anglosajón, los edificios y casas fueron construidas a ese  estilo.

            La ciudad de Ensenada conserva aun muchas construcciones antiguas que se pueden visitar y apreciar. A continuación se mencionarán solo algunas de las muchas construcciones antiguas de la ciudad, usted amig@ lector podrá realizar una búsqueda más profunda en la medida que vaya explorando el vasto tesoro que tiene la ciudad. Para este brevísimo recorrido no se requiere de mucho, y lo pueden realizar desde niñ@s de cinco años, el equipo necesario es entonces una mochila pequeña, unos buenos zapatos deportivos, su gorra, cámara, lonche, agua y listo, a caminar se ha dicho…..

Ex-hotel Riviera
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
 

            Vamos a iniciar ese recorrido empezando por el parque revolución, ese sitio es un parque de principios del siglo XX que cuenta con una gran variedad de árboles y entre ellos uno muy especial de donde se obtiene el corcho de su corteza, si lo logras identificar entre todos, respétalo y no lo maltrates ya que es único en nuestro Estado y si no nos equivocamos, en el país. Siguiendo por la calle Obregón y a un lado de la estación de policía se encuentra una de las casas más antiguas de Ensenada actualmente pertenece a la familia Sobarzo, - un saludo muy especial a ellos-  esa casa la podemos ver en las fotos mas antiguas de Ensenada que fueron tomadas desde el cerro. Siguiendo el camino y al final de la misma calle, se encuentra otra casa en donde hay un café muy concurrido por los ensenadenses y que por cierto a un lado esta el estacionamiento de la cantina más antigua de la zona pacífico incluido el Estado de California en USA.

La Cantina más antigua
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
 

            Si continuamos caminando podremos observar el monumento del paseo Hidalgo que nos lleva al final a una construcción abandonada pero que forma parte de la antigua entrada a Ensenada. Por cierto, también antes de llegar a ese punto esta el antiguo museo Goldbaum que tiene una rica historia que contar.

            No puede faltar en esta misma área el actual museo del INAH que se encuentra en una construcción de la compañía inglesa y que durante muchos años funcionó como aduana a partir del año de 1923 y por sesenta  años ininterrumpidos. Hay una foto inédita para la historia fotográfica de Ensenada que pertenece a los autores de este artículo en donde se puede apreciar al grupo los ¨Armónicos¨ que desde tierras aguascalentenses vinieron a esta ciudad a tocar las hermosas melodías de la época, en la década de los años 30´s. Ignacio Muñoz Díaz de León fue uno de los músicos que conformaban este grupo musical, que en la década de los sesentas grabo junto a otro grupo musical  un disco LP  ¨Felices Recuerdos¨ en el palacio de Bellas Artes para el entonces presidente de la república.

Los Hármonicos con Ignacio Muñoz Díaz de León tocando el Chelo
Fotografía: Archivo Familiar Luis Manuel Guzmán Muñoz
 

            Continuando con el recorrido, de ahí bajamos por el boulevard Virgilio Uribe y a una cuadra se llega a la ex cárcel de Ensenada – como todos la conocen- pero que fue construido ese edificio para albergar a las tropas del entonces ejército mexicano de Porfirio Díaz, siguiendo por esa misma calle Gastelum, hacia la Av. Juárez y en la esquina de la calle tercera, es el sitio que los historiadores han identificado como el lugar donde estuvo la casa de la Familia Gastelúm y que en la invasión filibustera de William Walker en 1853 la tomaron y la convirtieron en cuartel poniéndole como nombre Fuerte Mckibbin, ondeando la bandera extranjera en ese sitio. Hasta que Antonio Meléndrez los expulso seis meses después.  

            En esa esquina se puede caminar hacia la Av Ruiz y recorrerla observando los edificios que muchos de ellos son viejas construcciones del principios y mediados del siglo XX dando por terminado este provechoso recorrido en el mismo sitio del parque revolución. Es una caminata que fácilmente se puede realizar en un par de horas, disfrutarlo caminando no es lo mismo que recorrerlo en vehículo, usted amig@ lector toma la decisión, pero a pie se disfruta más. Como se menciono al principio de este artículo, Ensenada cuenta con un vasto tesoro urbano, incluir aquí todo, sería objeto de un libro entero. Sin embargo, en el próximo número abordaremos un poco más sobre el tema tratando de no dejar fuera aquellos sitios muy importantes.  Hasta pronto.
Rada portuaria Ensenada Baja  California
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Nota: Se puede hacer uso del texto y fotos no olvidar mencionar la fuente. Esto ya fue previamente publicado en una revista de divulgación.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Algunas de Mis Favoritas las comparto con ustedes

Esta es la parte Oeste de la Meseta de la Sierra de San Pedro Martir. Es el camino Real que lleva a la misión
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
 




La pirámide de la Luna en Teotihuacan.
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Metates en un resguardo rocoso en las inmediaciones de la misión de Santa Gertrudis
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Las pozas de Agua en Vallecitos, Sierra de San Pedro Martir. Aqui hay trucha Arco Iris, que Mr. Utt subio a mediados del siglo XX
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

Lindo Atardercer en Maguarichi Chihuahua
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

El Campanario de Maguarichi Chihuahua
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz

martes, 5 de octubre de 2010

PICACHO DEL DIABLO

                        SIERRA DE SAN PEDRO MARTIR
                            BAJA CALIFORNIA MEXICO


                               

 Texto y Fotografías:

 Luis Manuel Guzmán Muñoz





Picacho del Diablo desde el Observatorio
Sierra de San Pedro Mártir. 2009
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
       Al sur de Ensenada se levanta imponente una de las sierras más espectaculares de Baja California, que por sus bellos paisajes, flora y fauna, hacen de ésta, un sitio ideal para aquellos que gustan disfrutar de la naturaleza, desde un día de campo, hasta para los que desean aventurarse mas allá de los limites que impone, la Sierra de San Pedro Mártir.

Camino a San Isidoro. Hacia el Rancho San Antonio de los Murillo.
Sierra de San Pedro Martir. 1990
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
     Esta sierra es una gran meseta, hay desde pequeños hasta inmensos valles rodeados de frondosos pinos, originándose en algunos de ellos importantes arroyos que albergan a la trucha "arco iris", se encuentra delimitada por zonas en donde termina abruptamente dando lugar a grandes cañones, originándose en uno de ellos una serie de cascadas, que cuando aumenta el volumen de agua, debido al deshielo y temporada de lluvias, dan un espectáculo inolvidable.




Arroyo que baja al Rancho San Antonio de los Murillo.
Sierra de San Pedro Mártir. 1990
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz
 

     En los límites del lado este de la sierra, también se encuentra uno de los más importantes e impresionantes, cañones "el cañón del Diablo", desde sus profundidades, se ve claramente como emerge, la montaña mas alta de la península, "El Picacho Del Diablo", con sus 3095 m de altura sobre el nivel del mar, y con sus sinuosas rutas de ascenso, que lo han hecho ganador de tan apropiado nombre, ofrece para el montañista y escaladores experimentados, un reto que no se debe dejar pasar.


                                                           

H I S T O R I A


       A través del tiempo la montaña a recibido varios nombres; el primero fue "La providencia", que data desde las primeras exploraciones que los españoles hicieron en el golfo de California durante mucho tiempo se le conoció de esta manera, en el año de 1880 apareció en algunas cartas topográficas como "montaña Calamahué", y algunas veces como "Santa Catalina", estos nombres no duraron por mucho tiempo. Ya en los años 1920's en las cartas topográficas mexicanas se conocía como "El Cerro de La Encantada" nombre utilizado durante la etapa misional, siendo éste el nombre oficial, hasta la fecha. Aunque se le conoce con distintos nombres, el mas común para aquellos que gustan del deporte de montaña es el del "Picacho del Diablo".



       La montaña empezó a llamar la atención, sobretodo al topógrafo Donald Mclain quien fue el que tuvo la fortuna de conquistar la cima en 1911, después de esto la voz se corrió y, 21 años después fue reconquistada con muchos esfuerzos por Norman Clyde, desde entonces la lucha ha sido intensa por lograr el éxito.

                                                                        A S C E N S O S


        Después de 1932, las rutas eran más o menos conocidas y los ascensos se hicieron comunes entre los norteamericanos, hasta que en 1968 un grupo de mexicanos logro el éxito, en la década de los setenta otro grupo de montañismo de la UNAM intentó conquistar la cima, no pudiendo llegar debido a que tomaron uno de los cañones equivocadamente.



        Entre 1983-1985, un grupo de entusiastas ensenadenses decidieron, aventurarse. Realizaron 3 exploraciones antes de llegar a la cima, en el ultimo intento por poco lo logran, sólo que esta vez tomaron uno de los cañones que lleva a la parte media de los dos picos de la montaña (el del norte que tiene tan sólo un metro más que el pico del sur); al regreso, tomaron la vereda que llega hasta "Vallecitos". En la cuarta ocasión lograron finalmente llegar al pico norte, los participantes de estas Exploraciones fueron: Jesús Ibarra, Manuel Alvarez, Katsuo Nishikawa, Guillermo Villareal, John Zinser.


        En octubre de 1989, Jesús Ibarra y Robert Landau organizaron una vez más, otro ascenso, siendo sus invitados los miembros del "Taller de Exploración de la UABC" sólo que esta vez, con otros objetivos, descender por la cara oeste del "Cañón del Diablo", desde un punto cercano al cerro conocido como "Scout Peak" (2850 m.) y al regreso, salir por éste mismo cañón.

         La idea de bajar por aquí fue que ésta ruta ofrecía un grado de difultad mayor y no recorrida hasta esas fechas. Se tuvo un éxito total debido a la experiencia de Jesús Ibarra. Al regreso el grupo se dividió en dos: el del "taller de exploraciones de la UABC", y el que salió por el cañón.

                                                                     R U T A S


          Existen varias rutas de ascenso, y que en su mayoría requiere de conocimientos de escalada, la ruta más accesible, común y que no requiere de ciertas técnicas, es la desviación que se toma hacia Vallecitos, ésta se encuentra en el camino que va hacia el observatorio, poco antes de llegar a los módulos de astronomía. Se recorren 3 km. de distancia hasta llegar a un sitio donde hay los restos de una gran fogata y a un costado un arroyito.


         A partir de aquí se toma una vereda que lleva directamente a un bonito valle de álamos, que en el mes de octubre el color de las hojas es hermoso, desde tonalidades diferentes del color amarillo hasta alcanzar un rojizo, y que al vaivén del viento, se deja oír un sonido muy agradable; al caer cubren totalmente el suelo y que al pisarlas dá la sensación de que está uno sobre una alfombra, a este lugar se le conoce como el "Valle de los Dioses".


         La ruta sigue hasta llegar al puerto del cerro de la "Botella Azul". Desde este punto se ve la inmensidad del "Cañón del Diablo", y hacia la derecha el majestuoso "Picacho del Diablo", se desciende por una vereda apenas visible hasta alcanzar la base de la montaña mejor conocido como "Campo Noche", se hacen hasta aquí aproximadamente de 9 a 10 hr.


         Este es un punto clave donde, se toma la ruta de ascenso hacia la cima, al inicio hay una parte tupida de matorrales y pinos, después la vegetación se hace escasa y el terreno más pedregoso y paredes demasiado inclinadas.


         Finalmente se hacen de 5 a 6 hr. para poder llegar a la cima, desde aquí, se domina todo, al norte, el paso San Matías ; ligeramente hacia el este, la gran "Laguna Seca"; En el este, la Sierra de San Felipe dando la impresión, de que fueran montoncitos de tierra, lo azúl del Golfo de California y sus cálidas aguas no podrían faltar; Al sur los grandes valles de "La Encantada", y por supuesto el de "Santa Rosa", que en épocas de lluvias se llena el vaso de este valle formando una gran laguna; Al oeste, el valle de la Grulla, Vallecitos, la Tasajera, y el observatorio.


                             En la cumbre se encuentra una placa con la siguiente inscripción:

                                                            Katsuo Nishikawa


                                                             IN MEMORIAM


                       USTEDES ME DICEN, ENTONCES, QUE TENGO QUE PERECER
                         COMO TAMBIÉN LAS FLORES QUE CULTIVE PERECERÁN
                   DE MI NOMBRE NADA QUEDARA, NADIE MI FAMA RECORDARA?
                    PERO LOS JARDINES QUE PLANTE, SON JÓVENES Y CRECERÁN 
                          LAS CANCIONES QUE CANTE, ! CANTÁNDOSE SEGUIRÁN

                                                               Huexotzincatzin

                                                     Príncipe de Texcoco, 1484

                                           In otin ihuan in tonaltin nican tzonquica.



Esta placa fue instalada el día 2 de Junio de 1988 por las siguientes personas: Jesús Ibarra, Manuel Alvarez, Emilio Alvarez, Sergio Ramos, José Manuel Murillo, Eugenio Ledezma, Raúl Michel, Jean Pierre.



Acampando en el Camino Real de la Sierra San Pedro Mártir. 1990
Fotografía: Luis Manuel Guzmán Muñoz